- Vamos, hijo, muévete más rápido - le incita Olivia a su hijo Miguel - Ya vamos tarde. Olivia tira del niño a través de un laberinto de pasillos estrechos, paredes blancas y puertas de madera. Ella va acelerada, tiene la blusa a medio abrochar, el pelo alborotado y una mancha de maquillaje sobre el cuello de la camisa. Camina a zancadas. Sus tacones se clavan en el parqué, su sonido inunda el lugar, como un martillo machacando un clavo. Miguel, de seis años, avanza a pasos