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Relatos


Contando historias de miedo
—¿Por qué no podemos jugar a un juego de mesa? —pregunté. Todos me ignoraron. Saúl se había salido con la suya. Resoplé resignada. Nos sentamos en el suelo, formando un círculo. La chimenea ya crepitaba. En el centro pusimos una bandeja con un bol de palomitas y vasos con diferentes bebidas. Apagamos las luces. "Porque sea Halloween no debemos hacer esto", pensé. Saúl encendió la linterna. Se la colocó bajo la barbilla. Sus facciones se deformaron como si fuera un fantasma. M
Alicia Márquez
hace 5 días7 min de lectura


Confesión en directo
Hola queridis Soy vuestra amiga de confianza... Brtrudis Prácticamente acabo de llegar del aeropuerto. Como sabéis, he estado una semana en Caracas. He preparado un vídeo de lo que hicimos por allí. Lo subiré el finde a mi cuenta secundaria: Los viajes de la Berta. Dejo aquí un adelanto. Denle like y suscribiros. Echaba de menos estos directos respondiendo a vuestras preguntas y hablando de tonterías. Veo que vosotros también porque hoy sois un montón. "¿Qué es eso importante
Alicia Márquez
24 oct6 min de lectura


Policía extranjera
Aún no había amanecido cuando el teléfono de Ron Peesley, jefe de la oficina del FBI en Washington, sonó. No era su móvil personal. Era el teléfono que solo suena cuando llegan muy malas noticias. Ron se ajustó las gafas. Miró el reloj. Las siete y media. "Va a ser un día difícil", pensó. Descolgó al tercer tono. —Aquí Peesley Desde el otro lado de la línea un hombre le habló en un tono serio y preocupado, casi solemne. A Ron se le desencajó la cara. —¿Está confirmado? —Sí —¿
Alicia Márquez
17 oct9 min de lectura


Mala suerte
El despertador sonó a las siete y media de la mañana, como siempre. Paula gruñó. Aquel molesto pitido la había despertado de un sueño erótico con George Clooney. A tientas, buscó el dichoso cacharro en la mesilla. Lo apagó de un manotazo. Se incorporó, se sentó en el borde de la cama y contó hasta diez. Aquella mañana no encendió la luz. Debió hacerlo. La pata de la cama le recordó por qué. Porque su dedo meñique decidió besarla. Paula gritó de dolor y se dejó caer sobre la c
Alicia Márquez
10 oct6 min de lectura


Ayúdame con la compra
Pilar hace la compra los sábados. Y siempre acaba cargada hasta los topes. Aquel sábado salió del Mañana con cuatro bolsas de plástico, más una de tela con la fruta. En una de ellas, ha metido cartones de leche, dos botellas de Fanta de dos litros para sus sobrinos y otras dos de aceite. El asa se le clavaba en la mano. Maldijo por haber hecho una distribución tan descompensada. El día tampoco ayudaba. Amenazaba lluvia y había viento fuerte, frío y que venía de cara. El esfue
Alicia Márquez
3 oct5 min de lectura


Y sonó la alarma
La casa de los González-Peralta es la última de la calle. Es de noche. Todo está oscuro. Solo dos farolas dibujan sus haces de luz sobre el suelo. Irina, vestida completamente de negro —ropa deportiva, gorra y guantes—, espera escondida tras las ruedas de una furgoneta aparcada, repasando el plan. Durante días, Irina ha estudiado a los González-Peralta, una familia de la alta sociedad. Sabe que todos los viernes salen, a las once de la noche, a algún acto benéfico, reunión so
Alicia Márquez
26 sept8 min de lectura


El bar de ambiente
—¿Y si nos tomamos la última en otro sitio? —propone Paloma. Son las dos y media de la mañana. Paloma y sus amigos acaban de salir del White Moon. Ella siente que la noche acaba de empezar. O es que, simplemente, no quiere irse a casa. —Lo siento, cielo. Mañana viene nuestra hija —comenta Isabel, tomando la mano de su esposo Marcos. —Queremos estar en la estación cuando llegue —añade él. —Yo tampoco me quedaré —dice Gabriel, mirando el móvil—. Tengo un viaje de seis horas en
Alicia Márquez
19 sept7 min de lectura


Sigue jugando
No sé cuántas veces he visto ya el "Game over" en la pantalla. Hace tiempo que perdí la cuenta. Pero Julia no se cansa. Quiere más. Otra vez reinicia la partida, otra vez el coche calcinado. A mí me ha dejado de hacer gracia hace una hora. Al principio no me importaba. Ves a tu amiga concentrada en el juego, consiguiendo pasar niveles con facilidad, matando a los malos con precisión, y logrando recompensas, pero ya hace tiempo que no avanza, que sus disparos causan pocos estr
Alicia Márquez
12 sept8 min de lectura


La de la funeraria
No sé qué hago frente al tanatorio, ni cómo he llegado hasta allí. Solo sé que mi vida se paró la noche anterior. A las 22:05. Cuando los médicos me dijeron que no se podía hacer nada por mi marido. Sigo pensando que es un mal sueño. Que cuando despierte encontraré sus calzoncillos tirados en el suelo de nuestra habitación, la media tostada que siempre se deja en la tostadora o su espalda peluda por la que le llamaba "Mi osito" Pero parece que no es una pesadilla. Que es
Alicia Márquez
5 sept11 min de lectura


¿Me prestas algo de ropa?
Son las ocho de la tarde de un viernes. Suena la banda sonora de "Gladiator" por los altavoces. El salón está a oscuras, solo una lámpara dibuja un haz de luz circular en el sofá, donde Raquel lee un libro, olvidándose del mundo exterior. Devora las páginas con la facilidad de una depredadora. En un momento dado, Lucía, su hermana, irrumpe en el salón con una energía arrolladora que sobresalta a Raquel. - Joder, Lu - exclama, aún con el corazón acelerado - ¡Qué susto me has
Alicia Márquez
29 ago7 min de lectura


¡Me caso!
Son las cuatro de la tarde de un día cualquiera. Un día tranquilo, sin sobresaltos. Una tarde en la que centrarse en cosas que no tienen importancia. Belén está tumbada en el sofá, con las piernas sobre la mesa de café, el mando a distancia sobre su regazo y sujetando una lata fría de cerveza en una mano, con la otra juega con su pelo, mientras ve en la tele una telenovela turca sin preocuparse demasiado. El día pasa lento, pero a Belén no le importa. Sin embargo, su teléf
Alicia Márquez
22 ago11 min de lectura


Me llevo a mi hijo a la oficina
- Vamos, hijo, muévete más rápido - le incita Olivia a su hijo Miguel - Ya vamos tarde. Olivia tira del niño a través de un laberinto de pasillos estrechos, paredes blancas y puertas de madera. Ella va acelerada, tiene la blusa a medio abrochar, el pelo alborotado y una mancha de maquillaje sobre el cuello de la camisa. Camina a zancadas. Sus tacones se clavan en el parqué, su sonido inunda el lugar, como un martillo machacando un clavo. Miguel, de seis años, avanza a pasos
Alicia Márquez
15 ago11 min de lectura


Eclipse sexual
"Esta tarde, a partir de las ocho de la tarde, según los expertos, se producirá un eclipse total de sol, que será visible en toda España. Es un evento único que, incluso en zonas rurales, los hoteles han llegado al máximo de capacidad" Un periodista, con un ritmo pausado, tranquilo, con solemnidad, anuncia la noticia. Mira a cámara, como si contara la abdicación de un rey. Después, la tele se llena de imágenes de archivo: Cielos negros, lunas delante del sol, personas miran
Alicia Márquez
8 ago9 min de lectura


Amante sobre ruedas
El reloj marca las once de la mañana. Hay poco movimiento en el concesionario. Leire está en el despacho redactando los nuevos contratos. De la radio suena música a un volumen bajo. Apenas se oye, solo da ambiente al momento. Toma café de la nueva cafetera Delonghi, que le regaló su hermano, mientras juega con sus tacones. De repente, las puertas automáticas se abren. El primer cliente del día. Leire deja el café a medio terminar, se levanta de la silla, se ajusta la fald
Alicia Márquez
1 ago12 min de lectura


Una cita con la IA
El reloj marca las cuatro y cuarto. Las manecillas se mueven despacio y el tic-tac se escucha como un molesto metrónomo. Hace calor y el ventilador no es capaz de vencerlo. Simplemente, mueve el aire caliente de un lado a otro. En la tele, la decimosegunda etapa del Tour de Francia. Sesenta y cinco kilómetros a meta, tres fugados y el pelotón a dos minutos y veintidós segundos. El final al sprint estaba cantado y eso hacía la etapa aburrida. Por eso Janire, tumbada en el sof
Alicia Márquez
25 jul9 min de lectura


Te quiero en la película
Las letras del nombre del café se reflejan sobre la mesa de madera en la que espera Kira, dibujando sombras curiosas sobre la superficie. Lleva quince minutos allí sentada. Su pierna baila incontrolable, suda por poros que ni ella conocía, y su copa de vino se va vaciando, cada vez con mayor rapidez. Y ni siquiera está esperando a una reputada periodista para una entrevista, ni tiene quedar un discurso tras ganar un premio importante, ni tiene que presentar su nuevo proyect
Alicia Márquez
18 jul12 min de lectura


El regreso de la niñera
Graciela llega a su casa tarareando su canción favorita, que sale de sus auriculares de diadema mientras desliza la maleta por el camino adoquinado. Sus ojos reflejan el cansancio del viaje y la pereza que le resulta volver a su rutina. Son solo diez metros hasta las escaleras, pero ella arrastra sus pies como si así pudiera alargar sus últimas horas de libertad. "Menos mal que entro de tarde", piensa, colocando un pie en el primer escalón. En el porche, apaga la música, s
Alicia Márquez
11 jul9 min de lectura


Negociando las primas
La luz del mediodía entraba a raudales por el gran ventanal del despacho de Magdalena Prieto. Desde la quinta planta de la torre de oficinas, la presidenta del Abballon dominaba de un vistazo todo el complejo. Los campos de entrenamiento, con conos, balones y muñecos que simulaban defensores rivales, teñían de verde el horizonte; los pabellones para las secciones de baloncesto y balonmano, vigilaban la retaguardia; y la residencia de los jugadores cerraba discretamente el com
Alicia Márquez
4 jul10 min de lectura


Secretos de una sequía
Sábado. Tres de la tarde. Cuarenta grados. Ventanas abiertas, persianas bajadas. Un ventilador a pleno rendimiento, pero una sensación de bochorno que no se desvanece. Lorena está tumbada en el sofá mirando vídeos en Instagram. Viste un top de tirantes, que deja al descubierto su ombligo, y unos shorts desabrochados. Su piel brilla por el sudor. De vez en cuando, se abanica con su propia mano. Inútil. Sobre la alfombra está Águeda, su mejor amiga. Tumbada boca abajo, con un
Alicia Márquez
27 jun10 min de lectura


Alcohólicas anónimas
La iglesia de San Andrés me recibió una tarde oscura de diciembre. Dos farolas iluminaban el paseo hasta su fachada principal. Desde el suelo, dos focos le daban un aura resplandeciente. El aire gélido me golpeó la cara y me dificultó avanzar. Traté de cubrirme con la capucha de mi sudadera. El frío no era un problema para los chavales que se besaban como si no hubiera un mañana en uno de los bancos. En el otro extremo, un señor sujetaba la correa de su perro mientras el ani
Alicia Márquez
20 jun17 min de lectura
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