El reloj marca las 2:17 de la madrugada. La presidenta Erin Parker levanta la mirada de la mesa. Se frota los ojos. Mira por la ventana, pero todo está oscuro. Y en silencio: Solo escucha el constante ruido de los motores. El Air Force One sobrevuela el Pacífico con destino a Canberra, donde en pocas horas se reunirá con el primer ministro australiano. El viaje oficial más importante de su mandato... o eso es lo que se repite. Sus ojos se cierran, cada vez con más frecuenci