El ascensor abrió sus puertas. Los recuerdos se me agolpaban, peleándose por aparecer primero como si aquello fuera una competición. Quién acabó ganando la batalla fue el último, el que tenía más fresco. Mi última vez en aquel edificio que olía a viejo. Fue hace tres semanas... Salí de mi casa con un plátano a medio comer y una chaqueta a medio poner. Llegaba tarde a mi trabajo, pero eso no me importaba. Lo que me importaba es que aún tenía el eco de sus gritos en mis oíd