No sé qué hago frente al tanatorio, ni cómo he llegado hasta allí. Solo sé que mi vida se paró la noche anterior. A las 22:05. Cuando los médicos me dijeron que no se podía hacer nada por mi marido. Sigo pensando que es un mal sueño. Que cuando despierte encontraré sus calzoncillos tirados en el suelo de nuestra habitación, la media tostada que siempre se deja en la tostadora o su espalda peluda por la que le llamaba "Mi osito" Pero parece que no es una pesadilla. Que es