Aunque el pabellón está vacío, yo me lo imagino lleno, con miles de espectadores jaleando mi nombre, observando mi ejercicio y aplaudiendo una vez finalizado. Eso es lo que me encontraré mañana. Pero hoy... hoy las gradas están vacías. No hay ningún alma. Solo estoy yo, el hielo y mi entrenadora. Salgo a la pista con el traje que llevaré mañana - un azul eléctrico con toques negros -. Es mi ensayo general, como los actores en un teatro. Me coloco en el centro, con la pose e