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Reunión con la profesora

Alicia Márquez
4 ago 2018
5 min de lectura

Actualizado: 20 feb

Estaba tranquilamente viendo la televisión cuando mi teléfono sonó. Un número que no tenía guardado iluminó la pantalla, cogí cuando empezaba a cantar el tío en la canción que tenía de tono. - ¿Sí? - Dije - ¿Es usted la señora Brenda Palacios? - Una voz femenina me preguntaba desde el otro lado - Sí, soy yo - Tenemos que hablar sobre su hija - Me dijo con un tono serio ¿Te viene bien a las 14:00, después de las clases? - Sí - Contesté rápidamente Colgué y me fui a mi habitación pensando que habría hecho mi hija para tener que ir a hablar con su profesora. Hacía mucho calor, pese a estar a mediados de Marzo, por lo que, opté por ponerme una falda negra y una blusa también negra pero de un negro más claro que el de la falda. Los tacones me los puse rojos para darle un poco de color a mi atuendo. Cogí las llaves del coche y las metí en el bolso. No había mucho tráfico pero tardé bastante en llegar al colegio. Cuando llegué, el conserje me recibió y me indicó el despacho de la profesora. Una tal Raquel Rodríguez. Avancé por el largo pasillo hasta llegar a una puerta entre dos hileras de taquillas. Llamé pero no me abrió nadie. Miré el reloj. Eran las 14:05. Esperé sentada en las sillas que había enfrente de la puerta. Vi, unos minutos más tarde, a una chica morena que vestía unos vaqueros, una camisa roja y una chaqueta negra y tendría más o menos mi edad, unos 40 años, con mi hija. Deduje que la morena sería Raquel, cosa que confirmé cuando se puso a mi altura para saludarme.

Entramos a su despacho. Me pareció algo pequeño pero estaba bien amueblado. Una gran mesa presidía la estancia, tres sillas iguales se colocaban alrededor de la mesa. Una gran ventana le daba mucha luz al lugar. Raquel se sentó en su silla y nos invitó a mi hija Tatiana y a mí a sentarnos. Empezó con su discurso. La conversación giró en torno a mi hija. Sobre sus notas que habían bajado con respecto a los trimestres anteriores sobretodo en la asignatura que Raquel impartía. En un momento dado, mi hija intervino diciendo que esas notas tan bajas eran culpa de Raquel. Según Tatiana, Raquel había sufrido una atracción sexual hacia ella y que al ser rechazada empezó a ponerle esas notas tan bajas. Esas palabras sorprendieron a Raquel que puso cara de sorpresa. Yo no sabía que decir. Mi hija, y no lo digo porque sea mi hija, es muy guapa y atractiva y era posible que Raquel se hubiera fijado en ella. También me parecía bastante atractiva Raquel. Raquel se defendió diciendo que era mi hija quién provocaba a Raquel y que una vez la llegó a meter mano en los baños. Empezó una discusión entre las dos. En medio estaba yo. Al final salté cuando escuché decir a la profesora asegurar que mi hija era lesbiana. No sé si era porque no quería creerlo o porque Raquel no era la más indicada para decírmelo pero no me pude contener. Raquel dijo a Tatiana que se fuera y ella medio enfadada, medio llorando salió. Le dije que fuera a casa y que luego hablaríamos. La puerta se cerró de un portazo. Raquel susurró un "zorra" que yo escuché. No le dije nada pero puse mala cara.

Una vez solas, Raquel me pidió perdón por todo lo sucedido pero insistió en lo de que mi hija era lesbiana y que estaba obsesionada con ella. Se levantó de su silla y rodeo la mesa de su despacho contando la historia esa en la que mi hija metió mano a la profesora en el baño. No se si será verdad pero era bastante convincente. No dije nada pero deduje que a Raquel ese episodio le gustó pero había que mantener las formas. Otra cosa que deduje es que Raquel sí era lesbiana. Se sentó en la silla que antes había ocupado Tatiana pero no duró mucho tiempo sentada en esa silla. Se sentó en mis rodillas mirándome. Se acercó a mi oído y me susurró: "Tu hija es muy guapa y sexy pero ahora que te veo a ti tú eres más atractiva que ella" Me quedé paralizada. Solo acerté a decir que estaba casada pero ya tenía a Raquel besándome con ternura. Me empecé a entregar a ella. Me empezó a desabrochar los botones de mi blusa. No llevaba sujetador lo que hizo que Raquel se relamiera antes de empezar a comerme los pezones. Lo hizo despacio al principio. Empecé a suspirar. Luego ella iba más rápido y yo empezaba a gemir. Ella se quitó su camisa. Yo sobé sus tetas. A simple vista parecían más grandes que las mías.

Le comí también los pezones con pequeños mordiscos que hicieron enloquecer a Raquel. Se alejó de mi, posando su culo en el borde de su mesa. Se desabrochó los vaqueros y se los quitó. Antes, se tuvo que quitar los tacones. Se llevó la mano a sus bragas amarillas y empezó a menearala por encima de las bragas. Yo miraba y me ponía cada vez más. Se quitó las bragas y seguía dándose placer a sí misma. Yo miraba. Solo miraba. Me agarró del brazo levantándome de la silla. Nos besamos. ¡Cómo besaba!. Ni mi marido me había besado nunca así. Luego, con gestos, me dijo que le comiera el coño. Me arrodillé y metí la lengua en su coño y comencé a moverla. Ella, desde el principio, sacaba unos gemidos muy potentes aunque al inicio se ponía la mano para intentar mitigarlos. Yo seguía moviendo la lengua más rápido y ella no pudo evitar esos gemidos. Los liberó en todo su esplendor. Raquel llegó al orgasmo pero yo seguía con la lengua en su coño que le provocó un segundo orgasmo. Nos besamos mientras ella apartaba todos los papeles de su mesa y yo, con dificultades, me quitaba la falda. Las bragas me las quitó ella cuando nuestras bocas se separaron. Me tumbó en la mesa. Me comió el coño con mucha velocidad. No tardé en llegar al orgasmo.

Puse, después, su coño encima del mío y empezó a moverse como una posesa. Como si fuera lo último que iba a hacer en esta vida. Ambas gemíamos a coro y ambas llegamos juntas al orgasmo. Acabamos agotadas pero Raquel quería más y me masturbó hasta que yo volví a llegar al orgasmo. Nos volvimos a besar. Mi hija me llamó cortando de raíz el momento. Me vestí y, tras darle un último beso a Raquel, me fui. Había sido el mejor polvo de mi vida. Decidí no decirle nada a mi hija pero después de aquello quería seguir probando a esa mujer. Nunca he tenido la necesidad de sentir a otra mujer en mi cuerpo pero Raquel me había hecho ver la luz. Mi hija me confesó que sí que era lesbiana y que había intentado ligarse a la profesora pero Raquel también lo había intentado con ella. Pero al final la que se tiró a Raquel fui yo y creo que fue lo mejor que podía pasar. Tatiana era demasiado joven para salir con un mujerón como Raquel. Al poco tiempo, Tatiana empezó a salir con una chica llamada Ángela. Era buena chica y eso hizo que se volviera a centrar en los estudios. Yo me seguía viendo con Raquel en su casa ya que era más seguro

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